Me gustan los primeros encuentros, conocer algo nuevo, empezar a hacer nuevas cosas, ya sabéis explorar. Sobre todo cuando estás sola y no tienes nada más que hacer que el embarazoso hecho de observar, observar a los demás tratando de idear una imagen de las que van a ser tus compañeros, compañeros de algunas clases, de algún viaje, aunque no vallas a acercarte y solo sirvan para rellenar espacio en tu mente. Compañeros de experiencia, a veces más cercanos, que acaban siendo fundamentales. Compañeros a los que no sabes si acercarte o directamente intentar disimular.
Como un niño en su primer día de colegio, una universitaria principiante o a alguien que acaba de contratar la empresa multinacional más importante del país. Cada persona es un mundo, oye.
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